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La Obra se extiende por toda España

27 Dic 19

HOJA DE FAVORES. MAYO 2018

El 31 de octubre de 1901 nace el hoy llamado Instituto Catequista Dolores Sopeña. Al mismo tiempo, Dolores decide crear una asociación civil y continúa abriendo Centros de Instrucción para mejor desempeñar el servicio de promoción de la familia trabajadora que lleva realizando desde hace ya tanto tiempo.

Se trata de un nuevo método que empieza  por unas clases de álgebra, de electricidad o de dictado y termina propiciando un encuentro con Dios, al que poco a poco se va conociendo. Dichos Centros atraen en seguida a numerosos obreros por su carácter abierto y respetuoso de toda ideología o creencia religiosa. En 1902, el Gobierno reconoce la utilidad del trabajo realizado por Dolores y sus compañeras, aprobando los Estatutos de la asociación civil, posteriormente denominada Obra Social y Cultural Sopeña (OSCUS) y actualmente Fundación Dolores Sopeña.

Pronto empiezan a llegarle a Dolores proposiciones de toda la Península para abrir nuevos Centros. Primero de Carmoa, donde la Condesa de Casa Galindo le ofrece una casa y los medios necesarios para ponerla en marcha. Al año siguiente, 1903, el Instituto se instala en el norte de España, en Santoña. La siguiente fundación la realizan en 1905, en Barcelona, adonde acuden llamadas por el Marqués de Comillas, que les proporciona una casa en el barrio obrero de Sants. Y de ahí a Palencia, a Valladolid… Al filo de estas fundaciones, la Obra de Dolores va ganando sus galones de nobleza.

Los centros de instrucción que surgen en los pueblos y en las ciudades suponen un paso importante en el acercamiento a los trabajadores más apartados de la Iglesia o contrarios a ella, envueltos en el feroz anticlericalismo de la época.  Muchos acuden a los Centros a regañadientes, porque se aprende algo, o incluso con la secreta intención de burlarse, pero cuando descubren el respeto que se les manifiesta, sin distinciones de creencias ni de ideología, la desconfianza se muda en gratitud y ellos se convierten en lo más fervientes heraldos de la Obra entre sus compañeros.