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Novena

Señor Jesús, que por salvar a la humanidad ofreciste tu vida en la cruz. Por el ardiente celo apostólico que infundiste en el corazón de tu sierva, la Beata Dolores Sopeña, por aquellos continuos trabajos y sufrimientos que abrazó gozosa por la salvación de los hombres, te suplico por su intercesión nos concedas el favor que deseamos alcanzar y dígnate otorgarnos la gracia de su Canonización si tal es tu santa voluntad. Amén.
(Se reza un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria)

Testamento espiritual

Madrid, 3 de enero de 1918

Amadísimas hijas de mi alma:

¡Qué hermoso es irse al cielo sonriendo! Así le sucede a vuestra pobre Madre, que tiene el corazón lleno de contento en estos días desde que veo próxima la hora de mi partida.

El 30 recibí el Santo Viático con una paz, una dulzura y un consuelo que no puede compararse con nada. Hoy la Extremaunción. Y como en los dos actos he estado rodeada de las hijas que aquí están, quiero también despedirme con esta carta de las hijas ausentes.

Quiero enviaros mi última bendición en la tierra; pero desde el Cielo os bendeciré siempre y desde allí os ayudaré más.

Hijas mías, sed santas, y sobre todo, que tengáis una confianza completa en Nuestro Señor.

Yo no he tenido nada, ni virtudes, ni méritos, ni cosas heroicas; sólo la confianza sin límites.

Conservad el Instituto inmaculado. Y no se os olvide que lo nuestro es ganar almas a granel; con almas de ángeles, como si estuvierais en el Cielo, buscar almas sin tregua ni descanso.

Os bendice con toda el alma a todas vuestra Madre en el corazón Divino.

Expresiones

Tomadas del Libro de Oraciones "Al Calor de tu Fuego".

  • Con maria

    Protégeme, Madre de mi Dios y Madre mía... de tus brazos maternales no me quiero separar.

    Amo a Jesús amando a María y amo a María amando a Jesús.

    Madre de mi Dios, que eres mi Madre, no me sueltes de la mano.

    ¡Bendita seas Madre querida!

    Mi Madre protectora y Maestra de oración.

    Madre de mi alma.

    Muéstrame que eres mi Madre, que yo deseo ser tu hijo/a de verdad.

    María, la más preciosa sonrisa de Dios.

    Madre mía, madre de mi alma

  • Ofrecimiento

    Todas la obras que yo haga durante mi vida, por insignificantes que sean, adquirir la costumbre de ofrecértelas a Ti.

    Te prometo también unir todas mis obras por pequeñas que sean, a tu corazón... y así ofrecerlas al Padre.

    Quiero ofrecerte todas mis obras con alegría.

    No tengo ni comodidades que renunciar por tu amor, ni riquezas que ofrecerte, ni nada que darte; no tengo nada más que mi persona que ofrecerte para tu servicio. Te ofrezco amor por amor, sacrificio por sacrificio, vida por vida.

    Deseo ofrecer todas las obras por pequeñas que sean unidas a Cristo.

    Te ofrezco todo por manos de María.

  • Alabanza y acción de gracias

    Una acción de gracias se escapó de mis labios, pues aunque me hubiese dejado coja, ciega y manca, aún me dejaba un corazón para amarle y una lengua para bendecirle. No haya nada mío y sí sólo donde se admire la grandeza de Dios, su misericordia y las delicadezas de su amor para con nosotros.

    Bendigamos a Dios, alabemos a Dios y démosle gracias.

    Dios sea bendito una y mil veces, para Él toda la Gloria.

    ¡Qué grande es Dios, qué grande su poder, qué grande su misericordia!

    ¡Bendito sea Dios en todas sus obras! ¡Bendita sea la Santísima Virgen! ¡Qué Madre es para todas las que se refugian con su manto maternal!

    Que mi vida sea un prolongado suspiro de amor, de alabanza, de bendición, para Ti, mi único Dueño y Señor.

    Que no piense, que no respire, que no lata mi corazón si no es en Ti, por Ti y para Ti.

  • Abandono y confianza

    Yo me arrojo con mis penas, alegrías, deseos, aspiraciones en el seno de tu amor.

    Arrojada quedo completamente... en tus brazos paternales y dispuesta a no negarte nada de cuanto me pidas.

    Heme aquí “Padre amado” en tus brazos estoy.

    En tus entrañas de amor tengo puesta toda mi confianza.

    Pongo en sólo Dios mi confianza, creyendo firmemente que Él sólo me saca de todas mis dificultades.

    Dios puede más que nadie y Él estaba conmigo.

    La fe viva lo consigue todo.

    La Providencia siempre vela por todos los que viven arrojados en sus brazos.

    A medida de nuestra confianza Dios nos llena.

    Yo me echo a dormir en brazos de mi Padre.

    Tú y sólo Tú eres el que estás llenado mi corazón y colgada de Ti estaré toda mi vida.

    Nos arrojamos en sus amorosos brazos y entonces todo lo podemos y somos conducida/os a donde no podíamos imaginar... Él lo es todo y lo puede todo.

    Dios hace diosadas de amor con quien de veras se le entrega.

    Siempre he salido adelante con todo porque confiaba en quien todo lo puede y quiere para nuestro bien.

    Con Dios todo, solas nada.

  • Momentos de dificultad

    No me separes de tus brazos paternales que me da miedo quedarme sola.

    No tengo nada ni a nadie, pero te tengo a Ti, mi Jesús y lo tengo todo.

    Señor, devuélveme la alegría de tu amor...

    Mi Jesús, Fortaleza mía, ven en mi ayuda.

    Sólo Tú... me llenas, me alientas y me confortas.

    Señor, ven en mi ayuda, sosténme en la lucha de la vida.

    Que como Padre, con entrañas amorosísimas para sus hijos/as, me alientes, me confortes, me fortalezcas en las luchas de la vida.

    Dentro de tu Corazón, escóndeme, aliéntame, fortaléceme y dame vida.

    Tú sólo eres mi única Luz y mi único descanso.

    La fortaleza que se recibe al pie del Sagrario no se parece a nada.

  • Amor

    Mi Jesús amor, dame amor, más amor, más amor y soy rica y nada más deseo. Heme aquí dispuesta a todo por tu amor.

    ¡Qué misericordia de Dios y qué delicadezas de su amor para conmigo!

    Que tu sólo Tú seas ahora y siempre el amor de mis amores.

    Que sólo tu amor sea el móvil de todas mis acciones.

    Mi Jesús, mírame, ámame, fortaléceme.

    Arrojada quedo en estos días en brazos de tu amor y misericordia. Que no piense, que no respire, que no lata mi corazón si no es en Ti, por Ti, y para Ti.

    Enséñame a enamorarme cada vez más de Ti, para que sepa hacer locuras de amor divino.

    Que enferme de amor... que me consuma de amor... que muera de amor... que haga locuras de amor divino y que obre siempre amándolo y demostrándole, con obras, mi amor.

    Yo quiero aspirarte y respirarte, injertada en tu corazón.

    Pon Señor mi corazón en el tuyo y hazme comprender la grandeza de este amor.

  • Apostolado

    Aquí me tienes dispuesto/a a todo por tu amor. Permíteme correr por calles y barrancos para enseñarles a todos a conocerte y amarte.

    Yo me ofrezco incondicionalmente a tu servicio.

    Extender tu Reino es mi mayor deseo y el constante anhelo de mi corazón.

    Yo no sé dónde quieres que te sirva ni de qué manera; lo que sí sé es que mi corazón se abrasa en deseos de darte a conocer.

    ¡Cuánto gozaba en dar a conocer a Dios! Yo me decía en mi interior: “¡Ésta es mi vocación!”

    Me ofrezco incondicionalmente para trabajar por los demás.

    Me eché en brazos de mi Dios, como siempre, y sentí consuelo en el fondo de mi alma ante la idea de trabajar por Él y por los demás.

    Siempre orando..., amando... y trabajando por la salvación de todos.

    El amor de Dios y del prójimo es un lazo con un nudo en el medio.

    Si de veras amamos a Dios, no es posible que estemos quieto/as.

    Deseo ir donde quiera que me mandes a ayudar a los demás... Al fin del mundo... América... al Napo... hasta en el infierno me metería si pudiera sacarlos de ahí. “Misioneras en medio del mundo...”

    ¡Qué felicidad! Te hago la entrega total de todo mi ser.

    Acepta mi vida en la forma que sea de tu gloria... es mi mayor deseo.

Oraciones

Oraciones que pueden utilizarse en distintos momentos del día, construidas con expresiones de Dolores Sopeña, tomadas del Libro de Oraciones "Al Calor de tu Fuego".

Por la mañana

Señor, te encomiendo este día que comienza. Deseo estar arrojado/a en brazos de tu amor y misericordia. Que tu amor sea el que me mueva en todo y nada más. Llévame donde Tú quieras, pero ven Tú conmigo. Y, que antes de pensar, hablar, obrar siempre te pregunte a ti: ¿pienso esto?, ¿hablo esto?, ¿obro de esta manera?… Y lo que Tú me respondas así hacer, pues sólo deseo agradarte a Ti en todos los instantes de mi vida. Bendíceme a medida de los deseos que tengo y te sepa ser agradecido/a por tantos inmensos beneficios.
Amén.

Por la familia

Bendice, Señor, nuestros hogares, para que en ellos reine un ambiente de paz y unión verdadera. Que no decaiga nunca el espíritu de familia que debe reinar como distintivo especial que brotó del Corazón de Jesús, y así todo sea Amor. Que podamos desde nuestras propias circunstancias extender la caridad por todos lados, llenando así el fin para el que nos escogiste, recordando aquellas hermosas palabras: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”.
Amén.

Para el sacaramento
de la reconciliación

Hoy Señor, me encuentro tan confundido/a ante Ti, sin atreverme a nada más que a pedirte perdón de los pecados de toda mi vida y de mi debilidad presente. Te pregunto, ¿cuál es la raíz de mis tristezas y amarguras? Y la respuesta es: no pensar en lo que tengo y anhelar por lo que sin Ti tanto me dañaría. Sólo Tú sabes lo que hay en mi interior y quisiera perder mil vidas antes de perder tu amistad. No permitas que rompa yo jamás, por la debilidad, este lazo de amor que nos une.

No me devuelvas el corazón que te entrego hoy de nuevo, igual que te lo ofrezco; tómalo todo, sánalo para que te lo dé con alegría; pues, ¿quién me separará de tus brazos paternales?, ¿quién me arrancará de tu regazo de amor? Nadie.

Señor, bendice mis deseos y concédeme que yo sea fiel en cumplir lo que te prometo y sea de verdad.
Amén.

Al salir de casa

Cada paso que demos, Dios mío, sea un acto de amor que te dirija nuestro corazón, unidos a los que dio durante su vida mortal Nuestro Señor Jesucristo buscando a los pecadores, la Virgen María, San José, San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, San Pedro Claver, Santa Teresa de Jesús, Dolores Sopeña y todos los santos que más han trabajado por Ti y por la salvación de los hombres; unimos los nuestros con el mismo fin.

Corazón enamorado de los hombres…
R/ que todos se salven.
Llévanos donde Tú quieras…
R/ pero ven tu con nosotros.
Caminemos en paz…
R/ en el nombre del Señor.

Amén.

Para el buen uso
de las cosas

Señor, Jesús, te veo nacer en un establo, eligiendo pobreza voluntaria por mi amor, mientras yo gasto en tonterías y vanidades del mundo; te prometo elegir siempre sólo lo necesario en mi casa y evitar todo gasto superfluo por tu amor. Enséñame Señor, a que haga uso de las cosas sólo en cuanto me ayuden para trabajar por Ti.
Amén.

Decisión vocacional

Señor, Jesús, ayúdame con tu gracia a elegir el estado de vida en que Tú quieres que te sirva, me pongo ante tu presencia para donde Tú quieras colocarme. De Ti vengo y a ti quiero ir, hazme instrumento para poder ayudar a los demás. Señor, ¿qué quieres que haga?, ¿cómo quieres que te sirva?, ¿en dónde?, ¿de qué manera?… Habla que deseo escucharte. Sólo quiero llenar el fin para el que Tú me has escogido. No tendré miedo a nada, pues confío ciegamente en Ti. No se haga en nada mi voluntad sino la tuya.
Amén.

Para antes de dormir

Al final del día, Señor, déjame descansar en el regazo de tu amor y así tomar fuerzas para la lucha de la vida. Déjame descansar en Ti, como mi único descanso, pues me hiciste para Ti. Dentro de tu corazón meto al mundo entero para que todos te conozcan y te amen.

Como el niño que duerme en brazos de su madre tranquilamente, así yo me arrojo en el regazo de tu amor sin temor de ninguna clase.
Amén.

En el estudio

Gracias, Señor, por regalarme este rato de estudio. Te pido que al ponerme a escribir y estudiar, cada letra sea un acto de amor dirigido a Ti. Tú que eres la Fuente de toda sabiduría, permíteme conocerte a Ti y lo que quieres de mí a través de este estudio. Graba esto en mi corazón para que sabiendo que Tú me ayudas, no me desaliente, sino que sepa agradecer cada detalle que tienes para conmigo.
Amén.

En el trabajo

Señor, mi gusto es querer el tuyo. Haz que te conozca y me conozca en mi trabajo; que como hijo/a tuyo/a, tenga pensamientos de Dios y obras de Dios. Sé que el fruto no está en mi mano, pero confío que Tú me darás los medios necesarios para realizarlo.

Concédeme la gracia de que mis acciones santifiquen el lugar donde trabajo; que todo cuanto haga sea en tu nombre y sea amor práctico, con obras, pues éstas demuestran el amor auténtico y no las palabras retumbantes.

Que pueda contemplarte en todo, en lo grande, en lo pequeño, en todo.

Jesús mío, que yo obre como un pedazo de ti mismo sobre la tierra para llenar el fin para el que me criaste y diga en todo momento:
Dios es el que lo ha hecho todo.
Amén.

Oración misionera

Señor Jesús, dame la gracia de no perder ocasión alguna de hacer el bien a todas las personas que se crucen en mi camino; que trabaje sin descanso donde Tú quieras. Que antes de obrar te pregunte: Señor, ¿qué quieres que haga?, para que se vea con claridad que todo lo que hago es obra tuya.

Confío, Señor, en que Tú nos darás la fuerza y ayuda necesarias para multiplicarnos. Que vaya hasta el rincón más apartado para llevar tu buena nueva a aquellos que no te aman porque no te conocen. Dame tu amor y tu gracia, que eso me basta.
Amén.

Por la mañana

Señor, te encomiendo este día que comienza. Deseo estar arrojado/a en brazos de tu amor y misericordia. Que tu amor sea el que me mueva en todo y nada más. Llévame donde Tú quieras, pero ven Tú conmigo. Y, que antes de pensar, hablar, obrar siempre te pregunte a ti: ¿pienso esto?, ¿hablo esto?, ¿obro de esta manera?… Y lo que Tú me respondas así hacer, pues sólo deseo agradarte a Ti en todos los instantes de mi vida. Bendíceme a medida de los deseos que tengo y te sepa ser agradecido/a por tantos inmensos beneficios.
Amén.

Por la familia

Bendice, Señor, nuestros hogares, para que en ellos reine un ambiente de paz y unión verdadera. Que no decaiga nunca el espíritu de familia que debe reinar como distintivo especial que brotó del Corazón de Jesús, y así todo sea Amor. Que podamos desde nuestras propias circunstancias extender la caridad por todos lados, llenando así el fin para el que nos escogiste, recordando aquellas hermosas palabras: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”.
Amén.

Para el sacaramento
de la reconciliación

Hoy Señor, me encuentro tan confundido/a ante Ti, sin atreverme a nada más que a pedirte perdón de los pecados de toda mi vida y de mi debilidad presente. Te pregunto, ¿cuál es la raíz de mis tristezas y amarguras? Y la respuesta es: no pensar en lo que tengo y anhelar por lo que sin Ti tanto me dañaría. Sólo Tú sabes lo que hay en mi interior y quisiera perder mil vidas antes de perder tu amistad. No permitas que rompa yo jamás, por la debilidad, este lazo de amor que nos une.

No me devuelvas el corazón que te entrego hoy de nuevo, igual que te lo ofrezco; tómalo todo, sánalo para que te lo dé con alegría; pues, ¿quién me separará de tus brazos paternales?, ¿quién me arrancará de tu regazo de amor? Nadie.

Señor, bendice mis deseos y concédeme que yo sea fiel en cumplir lo que te prometo y sea de verdad.
Amén.

Al salir de casa

Cada paso que demos, Dios mío, sea un acto de amor que te dirija nuestro corazón, unidos a los que dio durante su vida mortal Nuestro Señor Jesucristo buscando a los pecadores, la Virgen María, San José, San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, San Pedro Claver, Santa Teresa de Jesús, Dolores Sopeña y todos los santos que más han trabajado por Ti y por la salvación de los hombres; unimos los nuestros con el mismo fin.

Corazón enamorado de los hombres…
R/ que todos se salven.
Llévanos donde Tú quieras…
R/ pero ven tu con nosotros.
Caminemos en paz…
R/ en el nombre del Señor.

Amén.

Para el buen uso
de las cosas

Señor, Jesús, te veo nacer en un establo, eligiendo pobreza voluntaria por mi amor, mientras yo gasto en tonterías y vanidades del mundo; te prometo elegir siempre sólo lo necesario en mi casa y evitar todo gasto superfluo por tu amor. Enséñame Señor, a que haga uso de las cosas sólo en cuanto me ayuden para trabajar por Ti.
Amén.

Decisión vocacional

Señor, Jesús, ayúdame con tu gracia a elegir el estado de vida en que Tú quieres que te sirva, me pongo ante tu presencia para donde Tú quieras colocarme. De Ti vengo y a ti quiero ir, hazme instrumento para poder ayudar a los demás. Señor, ¿qué quieres que haga?, ¿cómo quieres que te sirva?, ¿en dónde?, ¿de qué manera?… Habla que deseo escucharte. Sólo quiero llenar el fin para el que Tú me has escogido. No tendré miedo a nada, pues confío ciegamente en Ti. No se haga en nada mi voluntad sino la tuya.
Amén.

Para antes de dormir

Al final del día, Señor, déjame descansar en el regazo de tu amor y así tomar fuerzas para la lucha de la vida. Déjame descansar en Ti, como mi único descanso, pues me hiciste para Ti. Dentro de tu corazón meto al mundo entero para que todos te conozcan y te amen.

Como el niño que duerme en brazos de su madre tranquilamente, así yo me arrojo en el regazo de tu amor sin temor de ninguna clase.
Amén.

En el estudio

Gracias, Señor, por regalarme este rato de estudio. Te pido que al ponerme a escribir y estudiar, cada letra sea un acto de amor dirigido a Ti. Tú que eres la Fuente de toda sabiduría, permíteme conocerte a Ti y lo que quieres de mí a través de este estudio. Graba esto en mi corazón para que sabiendo que Tú me ayudas, no me desaliente, sino que sepa agradecer cada detalle que tienes para conmigo.
Amén.

En el trabajo

Señor, mi gusto es querer el tuyo. Haz que te conozca y me conozca en mi trabajo; que como hijo/a tuyo/a, tenga pensamientos de Dios y obras de Dios. Sé que el fruto no está en mi mano, pero confío que Tú me darás los medios necesarios para realizarlo.

Concédeme la gracia de que mis acciones santifiquen el lugar donde trabajo; que todo cuanto haga sea en tu nombre y sea amor práctico, con obras, pues éstas demuestran el amor auténtico y no las palabras retumbantes.

Que pueda contemplarte en todo, en lo grande, en lo pequeño, en todo.

Jesús mío, que yo obre como un pedazo de ti mismo sobre la tierra para llenar el fin para el que me criaste y diga en todo momento:
Dios es el que lo ha hecho todo.
Amén.

Oración misionera

Señor Jesús, dame la gracia de no perder ocasión alguna de hacer el bien a todas las personas que se crucen en mi camino; que trabaje sin descanso donde Tú quieras. Que antes de obrar te pregunte: Señor, ¿qué quieres que haga?, para que se vea con claridad que todo lo que hago es obra tuya.

Confío, Señor, en que Tú nos darás la fuerza y ayuda necesarias para multiplicarnos. Que vaya hasta el rincón más apartado para llevar tu buena nueva a aquellos que no te aman porque no te conocen. Dame tu amor y tu gracia, que eso me basta.
Amén.

Reflexiones

Pequeñas reflexiones de Dolores Sopeña sobre temas varios, tomadas del Libro de Oraciones "Al Calor de tu Fuego".

SOBRE LA FE
¿Qué es fe? Creer lo que no se ve. ¿Y cómo se llamará creer y ver a la vez? Ver lo que se cree firmemente y ver a Dios obrando a nuestro lado a medida de la confianza ciega que hemos depositado en Él… No podemos vivir sin una vida de fe viva, sobrenatural… en todo lo que emprendemos, en todos los momentos del día hemos de creer que Dios está con nosotros, que le vemos… le oímos dirigiendo todas sus obras… que nos palpa… nos toca… que Él nos calienta, sostiene, fortalece, conforta y hemos de creer firmemente que con Él lo podemos todo, sin Él nada… Quien camina en la fe, no encuentra dificultades; todo lo vence, todo lo allana, “todo lo puede en Aquel que le conforta”. Ve realizarse más milagros que si viese trasladarse las montañas: ve como la gracia de Dios es capaz de transformar a las personas… ve como se realizan aquellos sueños que parecían imposibles; ve la mano de Dios que, a la vez que la bendice, la conduce por los caminos de la vida que Dios le trazaba… Se ve llena de Dios, rodeada de Dios, siendo un pedazo de Dios, colgada siempre de Su voluntad para realizarla, y este Dios, tres veces Santo, une su voluntad a la de nosotras pobres y frágiles criaturas.

EFICACIA APOSTÓLICA
Tres miradas fijas debemos tener para trabajar eficazmente en el apostolado: mirar siempre nuestra pequeñez y fragilidad; tener una confianza ciega depositada en nuestro Señor; vaciar nuestro corazón por completo para que sólo Dios lo llene. Únicamente así, conseguiremos cumplir nuestra misión.

AL COMULGAR
Señor, dame a ti mismo y eso me basta, pues recibirte, Jesús, en la Sagrada Comunión es la única medicina que cura todas mis enfermedades… Bendito convite que en él se mitigan todas mis penas, se esclarecen mis tinieblas y mi corazón, henchido de alegría, te abraza, llamándote mi Dios escondido, mi divino oculto.

AL PIE DEL SAGRARIO
Cada día, al pie del Sagrario, arreglemos todos los asuntos del día; y ¡qué bien se arreglan allí… sin intervención de persona ninguna, aumentándose nuestra fe, de día en día! Preguntadle al pie del sagrario y escuchad sus respuestas en el fondo del corazón.

Y si estáis tristes y necesitáis un rato de desahogo, id al Sagrario; creedme, allí lo encontraréis todo. Pues la fortaleza que se recibe al pie del Sagrario no se parece a nada. La unión de voluntades que por medio del cambio voluntario allí se establece, es dejar de tener vida propia, para vivir sólo de la suya divina.

VIDA DE ORACIÓN
Para nosotros la creación es un templo y cada criatura una imagen de Dios. Y así podemos a la vez, hablar con ella y al mismo tiempo adorar a su Creador. De esta manera conseguiremos unir la acción y la oración.